Asden y Villar insisten en que los terrenos son inundables

El periodo de exposición del proyecto concluye con cuatro alegaciones

El proyecto de la futura depuradora de Soria entra en una fase clave. Tras el periodo de exposición pública al que se sometió la iniciativa durante el pasado mes de julio se han presentado un total de cuatro alegaciones, según confirmó la CHD. Las más relevantes proceden de los propietarios de los terrenos, la familia Villar y del grupo ecologista Asden. En ambos casos, coinciden en señalar que la ubicación elegida ocupa unos terrenos «inundables». Otros aspectos claves son la cercanía con núcleos de población y de granjas porcinas, las posibles afecciones para la salud y la incertidumbre sobre la construcción del túnel. 
La familia Villar, que hasta la fecha siempre se ha opuesto a la ubicación elegida, explicó que se ha contratado a un perito geólogo para que analice el proyecto y emita un informe independiente sobre el que se han presentado las alegaciones. Los propietarios reclaman la «inmediata suspensión» del proyecto porque pondría en peligro la actividad empresarial y porque «una vez analizada la propuesta del túnel, las afecciones podrían incluso llegar a ocasionar un problema de salud pública a cualquier usuario de las aguas subterráneas que el túnel atravesará hasta llegar a Los Rábanos».


En relación a la estación depuradora, Villar alega que la distancia que se deja con las granjas «supondría el cierre de la explotación». La empresa defiende que sería imposible continuar con la actividad «con semejante ruptura en su plan de bioseguridad» y con los perjuicios que ocasionarían cinco años de obras. Asimismo, Villar recuerda el R.D. 324/2000 del ministerio de la Presidencia que establece las normas básicas de ordenación de las explotaciones porcinas. Básicamente, la normativa establece una «distancia mínima» de un kilómetro entre las granjas y entre los cascos urbanos y las instalaciones centralizadas de uso común. Como puede verse en el mapa, esa distancia no llega a cumplirse con las instalaciones que actualmente tiene la empresa en la finca de Sinova. Asimismo, recuerdan el «sinfín» de infraestructuras que cruzan de forma subterránea el emplazamiento elegido para la planta depuradora.


Otra de las cuestiones claves que plantea Villar es la inundabilidad de los terrenos. «La ubicación se encuentra en una zona claramente inundable según la propia cartografía del proyecto LINDE de la CHD», remarcan añadiendo que «inexplicablemente la Confederación no ha puesto objeción alguna a pesar de la gravedad y alto riesgo que supone la omisión de no respetar las zonas de avenida de aguas». Además, insisten en que «incluso se ocupa la línea de flujo preferente, factor de especial gravedad».
La familia aporta también unas imágenes donde se visualizan sus afirmaciones. «Son demoledoras», aseguran. «El proyecto afirma que se respetan las zonas inundables, pero nada más lejos de la realidad. Llama poderosamente la atención la falta de estudios y justificación técnica que el proyecto presenta. Especialmente en lo relativo a inundabilidad y las pruebas geológicas que no se han dispuesto en la fase de información pública previa a la aprobación del proyecto», subrayan.


Además de estas cuestiones, los propietarios ponen de relieve las «amenazas e incertidumbres» que supondrá la construcción del túnel. Citando el informe realizado por el perito revela que «más de la mitad del trazado del túnel transcurre por materiales considerados permeables pertenecientes al Sistema Acuífero 88». En este sentido considera que el sistema constructivo seleccionado «no impedirá la entrada de abundantes filtraciones a lo largo de toda la longitud del túnel, tanto en la fase de ejecución como en la de explotación». Alertan de que estas circunstancias pueden propiciar «un importante foco emisor de contaminación para los acuíferos de la cuenca de Almazán, poniendo en especial peligro la salud de los habitantes de Los Rábanos por ser la población más cercana».


Las filtraciones supondrán también un aumento en el caudal del vertido provocando un «disparatado sobrecoste permanente». Los Villar aseguran también que no hay «un estudio hidrogeológico básico del sustrato rocoso» por lo que no se estarían considerando las posibles afectaciones a los acuíferos o a terceros.


Los propietarios de la finca revelan también que se ha planteado una modificación en el diámetro del túnel –pasa de 3,1 a 3,7 mm–que provoca un aumento de la sección del 42%. Estos cambios condicionarán «parámetros esenciales» que habían sido valorados en la Evaluación de Impacto Ambiental por lo que solicitan que se vuelva a realizar ese trámite «adaptado a la realidad constructiva».


A modo de resumen, la familia Villar insiste en que se trata de un proyecto «sobredimensionado» con capacidad para tratar los residuos «del doble» de la población de Soria. Recalcan que el túnel es una obra de coste y dimensiones «faraónicas» y que «puede destruir los acuíferos y contaminar las aguas que abastecen a empresas y a municipios próximos». Asimismo, inciden en que pudiera darse la circunstancia de que la «imposibilidad» de construir el túnel «provocando la dilapidación de enormes recursos económicos y la liquidación de la empresa Hermanos Villar».


Desde la familia reiteran que en el proyecto del túnel se indican que la construcción debe acometerse desde tres puntos, Soria, Los Rábanos y un punto intermedio porque si no los plazos «se dilatarían muchísimo». En este sentido cuestionan que «¿cómo es posible que se pretenda hacer toda la construcción únicamente desde Sinova?». La empresa pide garantías de que la obra pueda terminarse en el plazo de cinco años y que no se perderán los fondos europeos asociados a la misma por culpa de los retrasos que pudieran ocurrir durante la construcción del túnel.


Por último, la familia advierte que si las alegaciones son rechazadas, tal y como ha ocurrido hasta la fecha, Hermanos Villar iniciará acciones legales contra el Ministerio de Transición Ecológica y contra Acuaes, sociedad impulsora del proyecto.


Por su parte, desde el grupo ecologista Asden, aseguran que las alegaciones pretenden reforzar las cuestiones ya expuestas con anterioridad por el colectivo con respecto al proyecto. La alegación principal es que «es una zona inundable», según explicó Juan Luis Hernández. Los ecologistas, al igual que Villar, inciden en que otro aspecto a destacar es que el túnel «no está impermeabilizado». Asimismo, y a pesar de sus dimensiones, Asden explica que ante cualquier avería un operario tendrán que adentrarse en el túnel para repararlo. Asimismo, lamentan que no se haya previsto la construcción de un «estanque de tormentas» por lo que en el caso de lluvias intensas «los vertidos volverán a ir al Duero».

http://www.heraldodiariodesoria.es/noticias/soria/asden-villar-insisten-terrenos-son-inundables_137692.html

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