Caravana en el puerto de Oncala para acudir a la Feria del Acebo

El belén viviente y la recreación de oficios atrae a unas 3.000 personas a Tierras Altas

Son contados los días del año en que el puerto de Oncala registra tal afluencia de tráfico como la de ayer, cuando esta zona de la carretera de acceso a Tierras Altas mostró en algunos momentos de la tarde filas de vehículos en dirección a Oncala. La población estuvo un año más a rebosar con motivo del belén viviente y la recreación de antiguos oficios en las viviendas del pueblo, en la recta final de la Feria del Acebo celebrada durante todo el puente festivo y que hoy concluye. Alrededor de un centenar de personas hicieron posible esta muestra de oficios que sitúa a Oncala en tiempos de la Mesta, mientras María y SanJosé, con una mula, van en busca de un portal que encuentran tras dos horas de recorrido, guiado para el público por unos narradores.

Por el camino, se aprecia el esfuerzo y la dedicación con que los vecinos de Oncala prepararon la herrería, la botica, la panadería o la barbería. También la zapatería, el taller del escribano o el trasmocho, tradición muy ligada a la trashumancia cuando «en los pueblos apenas quedaban hombres y las mujeres se reunían al anocher en un mismo lugar a hacer labores, jugar a las cartas… para estar juntas, hacer vida social y economizar energía», explicaron fuentes de la Mancomunidad de Tierras Altas, promotora de la feria, junto con el Ayuntamiento de Oncala.

Pastores, lavanderas, carpinteros, herreros, mujeres haciendo chorizos, castañeras… No queda un alma en el pueblo que no participe de la iniciativa, a la que se suman familiares, amigos y otras personas vinculadas a Oncala.

La organización calcula que unas 3.000 personas asistieron a la representación, con un presupuesto más que exiguo pero todos los recursos disponibles tanto de vecinos como de la mancomunidad, con medios humanos y materiales, como el camión de bomberos en la bajada al pueblo desde la iglesia.
El parking habilitado se quedó una vez más pequeño y los coches tuvieron que aparcar en las márgenes de las carreteras de acceso. En torno a las seis de la tarde, el Museo de los Pastores llevaba contabilizadas unas 1.300 visitas. Muchas más tuvo la nave en que se sitúan los puestos de la feria, todos locales, muchos de gastronomía y algunos de decoración y regalos navideños. Queso, embutido y miel, así como centros y ramas de acebo fueron algunos de los más demandados. Este año como novedad se habían instalado dos carpas en el exterior para aumentar el número de expositores, un total de 17, según fuentes de la mancomunidad.
La imagen de cientos de farolillos elevándose al cielo en la oscuridad puso el punto final a esta iniciativa, en la que Oncala se convierte en la capital de Tierras Altas.

http://www.heraldodiariodesoria.es/noticias/provincia/caravana-puerto-oncala-acudir-feria-acebo_143569.html

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