Dos de cada tres municipios sorianos pierden población


La caída se ralentiza con 303 pobladores menos tras varios años en torno al millar de habitantes perdidos por ejercicio

El censo vuelve a evidenciar que Soria pierde vida, especialmente en las zonas rurales. Dos de cada tres municipios perdieron habitantes en el último año analizado, con 117 ayuntamientos en números rojos. Hasta 24 consistorios repitieron las cifras del año anterior y 42 lograron ganar algunos habitantes, si bien en muchos casos no se llega siquiera a la decena de nuevos vecinos en las listas.

No obstante, también queda una lectura menos negativa. En los últimos años se venía perdiendo un millar de habitantes por ejercicio y esta vez fueron 303, por lo que parece que se ralentiza la caída. Sin embargo la despoblación sigue si revertirse y queda camino por recorrer. A principios de la década había más de 95.000 sorianos y ahora quedan 88.600.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó ayer los datos censales pormenorizados por municipios a 1 de enero de 2018 y ya con carácter oficial. La parte de la recuperación llega en la capital, que gana 231 habitantes y con 39.112 vuelve a acercarse a la añorada barrera de los 40.000. Junto con Burgos es la única capital de Castilla y León que crece. Pero incluso en los municipios del alfoz la situación evidencia el porqué a la provincia se le considera la zona cero de la despoblación.

Así, Golmayo sigue con su crecimiento pero a un ritmo ya testimonial. La ganancia es de siete personas para quedarse en 2.568. Garray, por su parte, perdió nueve vecinos para caer hasta los 736. Y los Rábanos, pasa de 479 a 477 confirmándose por debajo del medio millar de censados. Si se sacan las cuentas, incluso en los municipios de mayor tamaño cercanos a la capital el balance es de una ligera pérdida de habitantes.

Respecto a los municipios rurales de mayor tamaño, Almazán logra repetir de forma exacta su censo anterior para estabilizarse en 5.526 vecinos. El Burgo de Osma, sin embargo, se queda en 4.926 habitantes y deja a la provincia con sólo dos ayuntamientos por encima de las 5.000 almas. Perdió 58 vecinos en un año y demuestra que incluso las cabeceras de comarca tienen complicado mantenerse.

En el Moncayo, Ágreda ganó 15 habitantes y logró superar de nuevo los 3.000 vecinos (3.008 para ser exactos) mientras que Ólvega ganó cinco y se quedó en 3.626 ciudadanos. En el Campo de Gómara, donde ya no quedan localidades por encima del millar de habitantes, Almenar ganó dos y Gómara siete rompiendo al menos la tendencia de ser una de las zonas donde el goteo de vecinos perdidos era mayor. En la comarca del Jalón, Arcos se mantuvo estable con tres censados más pero sin recuperar los 1.500 mientras que Medinaceli perdió 23 personas y quedó en 721.

En el ya de por sí despoblado suroeste el goteo incesante a la baja se confirma mientras que San Esteban de Gormaz, cabecera junto con El Burgo en el oeste, baja en 11 censados para quedarse en 3.010 vecinos. Con una diferencia de sólo dos habitantes con Ágreda y tendencias contrarias, la localidad moncaína podría arrebatarle la quinta plaza entre los municipios más poblados de la provincia. Berlanga de Duero ve como sus listados vecinales cuentan con 25 efectivos menos y quedan 877.

Por otro lado y prosiguiendo con el repaso por comarcas, Pinares presenta datos que no invitan al optimismo salvo en el caso de Cabrejas del Pinar, donde se suma un vecino más al censo para dejarlo en 357. Sin embargo Abejar pierde 16 y se queda ya en 302; Vinuesa pierde 14, cae hasta los 874 y ve cada vez más lejano el millar de hace apenas una década; y Covaleda se queda con 29 personas menos para situarse en los 1.720 vecinos.

Duruelo deja el censo en 1.111 vecinos, 11 menos de los que tenía hace un año. En el caso de Navaleno son 13 los censados de descenso, dejando la cifra en 776. Y en San Leonardo de Yagüe, la desaparición de 36 vecinos en las listas oficiales hace que sea uno de los municipios con una mayor caída absoluta, aunque no porcentual. Es dudoso honor corresponde a los más pequeños, donde un sólo vecino puede suponer más del 10% de la población del municipio. Salduero gana tres personas pero su vecino Molinos de Duero pierde seis, con lo que se confirma una tendencia poblacional prácticamente generalizada a la baja.

Por último en Tierras Altas, ejemplo paradigmático de despoblación, hay un halo de esperanza. Los ayuntamientos más pequeños como Oncala (cuatro vecinos menos) o Santa Cruz de Yanguas (baja en cinco personas) ven cómo se reduce el censo oficial. Sin embargo la cabecera de comarca, San Pedro Manrique, pasa de 602 a 617 habitantes. En términos absolutos, 15 nuevos vecinos no parecen muchos, pero un aumento de casi dos puntos y medio en un sólo año y en una zona tan castigada es una noticia más que anhelada.

Frente a las cabeceras de comarca, Soria cuenta ya con hasta seis ayuntamientos donde no hay siquiera diez vecinos. El menor de todos es Estepa de San Juan, donde se pasa de siete a seis vecinos. La pérdida relativa es del 14,3% por una única persona, fiel medida de lo que significa la despoblación más cruda. En Herrera de Soria se mantienen los nueve vecinos, La Quiñonería cae de nueve a ocho, La Riba de Escalote baja de 11 a nueve, Valdeprado se mantiene en nueve y Villanueva de Gormaz sube de siete a ocho, dando el único tono positivo entre los ayuntamientos con una menor población y resistiéndose en cierta manera a la desaparición administrativa.

La distribución de municipios por tamaño también muestra que el mundo rural está en estado crítico al menos en materia demográfica. Sólo Soria pasa de los 10.000 habitantes y sólo Almazán se ubica entre 5.000 y 10.000. Hay cuatro municipios entre los 3.000 y los 5.000 vecinos, dos entre 2.000 y 3.000 censados y tres del millar a los 2.000 vecinos. Y a partir de ahí, la mayoría. De 500 a 1.000 habitantes hay ocho casos, de 500 al millar de habitantes ya sube a 48 y por debajo del centenar de habitantes están los 116 restantes, más del 63%.

Además de la escasa densidad de población y la dispersión, la información oficial publicada ayer por el INE muestra un tercer problema en el mundo rural soriano: La excesiva masculinización. En España, el número de mujeres supera en casi un millón de personas al de hombres. En Soria es al revés, con 44.800 varones por 43.800 mujeres a pesar de que ellas tienen mayor esperanza de vida. Así, la tasa de natalidad lo tiene aún más complicado para repuntar.

Enlace: http://www.heraldodiariodesoria.es/noticias/soria/dos-tres-municipios-sorianos-pierden-poblacion_124144.html

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