El 42,5% del suelo apto, 1.180 parcelas, permanece sin edificar

El 42,5% del suelo apto, 1.180 parcelas, permanece sin edificar El paso a rústico a efectos catastrales de los suelos urbanizables sin ordenación detallada motivó una reducción de las parcelas vacantes, que en vísperas del cambio era del 54,4%

Un elevado porcentaje del suelo apto para edificar permanece sin alteraciones en la capital. De las casi 880 hectáreas urbanas o urbanizables, prácticamente 374 no han sido ocupadas por las edificaciones y figuran como vacantes al cierre del pasado año para las referencias catastrales. En concreto, se trata de 1.180 parcelas, con una superficie media de 0,32 hectáreas. En términos porcentuales, el espacio sin cambios representa un 42,5%, una de las proporciones más elevadas de Castilla y León.

Desde esta perspectiva, Soria es la tercera capital de la Comunidad con más suelo clasificado como vacante, únicamente por detrás de Salamanca y Ávila. En la ciudad del Tormes, un 45,9% de las superficies se encuentran sin modificar por las edificaciones, mientras que en la capital avulense el porcentaje se coloca en el 44,2%.

En el resto de cabeceras de provincia, los porcentajes oscilan entre el 26,9% de Palencia (la ciudad con una mayor edificación) y el 38,8% de Segovia.

Si se atiende a la extensión de las parcelas, las 0,32 hectáreas colocan a Soria en el cuarto puesto, acompañada de Segovia. La superficie más considerable en las capitales de la Comunidad se da en Burgos, con 0,5 hectáreas. La menor, en León, con 0,18.

Los datos del Catastro reflejan las alteraciones de expectativas y regulación en los últimos años. En 2008, primer año completo de la crisis y con el PGOU ya en vigor, constaban 1.723 parcelas sin edificar. En un escenario de 1.113 hectáreas urbanas o urbanizables, las 627 vacantes se traducían en un 56,3% del suelo.

Desde 2008 las diversas construcciones fueron reduciendo paulatinamente este porcentaje. Así, en 2015 figuraba un 54,4%, con 1.633 parcelas. Sin embargo, en 2016 la proporción había sufrido una brusca alteración, ya que se pasó al 43,9% y 1.206 suelos.

La causa principal de un corte tan acusado hay que encontrarla no en las promociones, sino en las modificaciones a efectos catastrales. Y es que los suelos urbanizables sin ordenación detallada pasaron a considerarse como rústicos. En 2015 figuraban 1.109,7 hectáreas urbanas o urbanizables y 604,7 vacantes. Al año siguiente, los datos eran, respectivamente, del 878,7 y 385,9. Una diferencia de más de 200 unidades de superficie aunque, lógicamente, no toda la merma apunta al cambio legal.

Las estadísticas catastrales son también una buen indicador de cómo ha variado la ciudad en los últimos años. Según las entradas correspondientes al último mes del año pasado, la ciudad contabilizaba 48.064 referencias hacendísticas, es decir, 4.245 más que al finalizar el primer año completo de las dificultades económicas que golpearon duramente al sector de la construcción.

En 2008 el Catastro contabilizaba 43.819 unidades. De ellas, 22.346 residenciales. Al finalizar 2017 aparecían 24.703 viviendas. Es decir, al parque se han incorporado 2.357 en este tiempo.

Las viviendas componen el elemento más numeroso de las inscripciones en el Catastro. Pero un número nada desdeñable (de hecho, se coloca en el segundo lugar) tiene que ver con naves y almacenes. A 19.515 unidades ascendía este tipo de propiedad al acabar el año pasado, más de 2.000 que ya con la crisis planteada.

En general, todo tipo de usos del suelo ha aumentado, con la excepción del destinado a oficinas. Si en 2008 figuraban 442 referencias con esta utilidad, actualmente la cifra ha bajado a 429. En cuanto a los inmuebles de uso comercial, los 1.129 de 2008 se han convertido en 1.286. También los industriales se apuntan al crecimiento, si bien de una manera moderada. El Catastro señala 15 más que en el extremo de la comparación, hasta llegar a 661 contabilizados.

Con un inmueble de uso religioso más (26 ahora), aparece también otro singular (y se llegan ya a 31). Y las referencias deportivas y de ocio u hostelería se incrementan igualmente: cuatro más, hasta 37, en el primer caso, y ocho más, hasta 64 en el segundo.

Por último, el Catastro dirige la atención a las inevitables renovaciones y mejoras. Por ejemplo, si en 2008 la administración tenía detectadas a 1.565 inmuebles anteriores a 1959, en 2017 se había operado una reducción a 1.478. Entre 2000 y el año pasado se habían agregado casi 13.000 nuevas referencias.

Enlace: http://www.heraldodiariodesoria.es/noticias/soria/42-5-suelo-apto-1-180-parcelas-permanece-sin-edificar_104345.html

 

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