El enoturismo soriano gana músculo en la Ruta del Vino

Julio Matute 09/01/2016

El turismo enológico en Soria se está colocando en la rampa de despegue. La creciente adhesión a la apuesta del Consejo de Administración de la Ruta del Vino Ribera del Duero está fortaleciendo el músculo de un sector que todavía está por explotar en la provincia y que mueve un enorme torrente económico. La iniciativa ha conseguido ‘reclutar’ solo durante el último mes a tres nuevos establecimientos de la zona soriana, radicados en Atauta, San Esteban y Langa de Duero. Este desembarco supone que casi dos de cada diez nuevas adhesiones tienen carácter local.
Los términos positivos de la operación son tales que, en el conjunto de la denominación, durante el último mes la Ruta ha pasado de 131 adheridos a 149, lo que supone un incremento del 14%. De todas maneras, se prevé que estas cifras se ampliarán en las próximas semanas, puesto que se han registrado otras 20 empresas interesas en adherirse a la Ruta y que cumplimentarán los requisitos a la brevedad. Entre ellas, como novedad en Soria, con un planteamiento empresarial muy dinámico, está una licencia de taxi, interesada en poder proveer de un servicio de conductor ‘limpio’ para los visitantes que opten por la degustación de los formidables caldos de la zona.
La iniciativa de la Ruta puesta en marcha a principios de noviembre consiste en proponer cuotas más atractivas y ventajosas al empresariado y entidades públicas y privadas, con el objetivo de generar un crecimiento notable del Consorcio. De esta manera, se fomentará aún más la cohesión territorial y la unidad de los pueblos que integran la Ruta del Vino Ribera del Duero para la promoción de la región.
Sara García, gerente de la Ruta del Vino Ribera de Duero, explicó a DIARIO DE SORIA EL MUNDO que iniciativas como la del taxi «además de novedosas son muy beneficiosas» y que la inclusión de algunos restaurantes «que sí esperamos» dentro del área soriana puede ser un espaldarazo importante para el desarrollo de la iniciativa.
El impacto de estas novedades irá ganando peso durante los próximos meses, cuando los nuevos establecimientos estén completamente incorporados a la Ruta. Gracias a ello aparecerán en todos los materiales promocionales: «desde página web, folletos, mapas, guías, se incluirán en las acciones de promoción que se desarrollen y en la IV Fase de Señalización Turística que se llevará a cabo durante 2016».
Esta nueva política se ha puesto en marcha bajo la presidencia de Miguel Ángel Gayubo, empresario que cuenta con una larga trayectoria profesional vinculada al vino y la hostelería, y que asumió el cargo el pasado verano. Entre sus objetivos que marcará esta nueva etapa es el de encontrar la fórmula para integrar a todos los municipios del territorio y dar facilidades al tejido empresarial que en los últimos años se ha especializado en Enoturismo y desea formar parte de este Consorcio.
La Ruta del Vino Ribera del Duero recorre el corazón geográfico de la Península Ibérica y de Castilla y León, y abarca cuatro provincias: Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Se extiende por una franja de 115 kilómetros de este a oeste y 35 kilómetros de norte a sur. Cuenta con más de 21.000 hectáreas de viñedo plantado y en la región se embotellan cada año casi 50 millones de litros de vino. La Ruta del Vino Ribera del Duero tiene su sede en Aranda de Duero y desde julio de 2015 está presidida por Miguel Ángel Gayubo.
Este proyecto turístico está gestionado desde el Consorcio Ruta del Vino Ribera del Duero, organismo de promoción enoturística de la región. Engloba a 5 asociaciones, el Consejo Regulador y 53 municipios que albergan 54 bodegas, 19 restaurantes, 25 alojamientos, 10 enotecas y comercios especializados, 21 museos y centros de interpretación, 2 spas, centros de degustación y cursos de cata, bares de vinos, un centro ecuestre, guías de turismo, transporte de viajeros y 4 agencias de viajes.
El listado completo de los nuevos socios adheridos indica que 12 de ellos son originarios de Burgos y que Vallodolid y Soria aportan 3 nuevos integrantes por cada una de las provincias, en loque parece el inicio de un desembarco mayor, si es que se cumplen, como parece, las previsiones que maneja el Consejo de Administración de la Ruta del Vino Ribera del Duero.
Desde este organismo se maneja un escenario irrenunciable: el ncremento de las pernoctaciones y del gasto por persona, «lo que repercutirá en un aumento de visitas a bodegas, establecimientos, recursos culturales y naturales».

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