El Parador sopla 50 velas como referente turístico

La conmemoración sumará acciones como un postre o un CD basados en los años 60

Soria era lugar de parada y fonda, pero pocos se atrevían a hablar de turismo tal y como hoy se entiende. Corría 1966 y la provincia se desangraba con la inmigración. Pero el 16 de noviembre de aquel año, el Estado apostó por poner a la capital en el mapa de los viajeros. Abría sus puertas el Parador de Turismo, que ahora sopla sus primeras 50 velas con una salud envidiable y ganas de sumar.

Su director, Manuel Vieites, explica que «somos viejos jóvenes». Como en otros muchos puntos de España, el sello de Paradores llevó a «crear iniciativas turísticas donde antes no había». Gallego de nacimiento, pocos sorianos presumen tanto de esta tierra que «tiene mucho que ofrecer».

En su primera etapa, el hotel contaba con 14 habitaciones. A mediados de la década de los 80 se amplió a 34 y hoy son 64 tras la reforma acometida en 2005, que sumó parte de la histórica muralla de la ciudad a sus instalaciones haciéndolo más soriano si cabe. Ignacio Gárate y Manuel Sainz de Vicuña proyectaron la primera inversión de 25 millones de pesetas. Casi 40 años después, Martín Domínguez diseñó su aspecto actual.

Precisamente esa implicación con la sociedad, esa «sinergía», es una de las facetas que destaca su director. «El turismo que pretendemos es un turismo de calidad, interesado en disfrutar de la ciudad, que deje beneficio a Soria». Para ello la apuesta es ofrecer más que alojamiento «una experiencia» y dejar «una labor importante para las nuevas generaciones» en materia de promoción turística. El futuro pasa por «un ámbito transversal» en el que todos sumen.

Bajo esa premisa «Soria tiene que creer que tiene un Parador» al que sumar «actividades como la de este fin de semana (el Nacional de Duatlón), trasladar la riqueza de la biodiversidad, un patrimonio como San Juan de Duero o San Saturio…». Y, claro está, ese Antonio Machado que da nombre y espíritu al establecimiento. «Es el mejor punto para ver la curva de ballesta del Duero» y, «como dicen los franceses, lo primero es ubicación, lo segundo ubicación y lo tercero ubicación» y el hotel la tiene en la poesía.

Ese guiño internacional, gracias también a Turespaña, le ha convertido en punta de lanza en Soria del todavía escaso turismo extranjero gracias a visitantes «del Benelux, de Inglaterra, Francia, Alemania o Estados Unidos. Lo que necesitan es una experiencia, que tengan aquí una buena etapa, un trato adecuado, que disfruten del ámbito medioambiental y que se vayan hablando bien. Son nuestra mejor tarjeta de presentación». La autovía a Madrid, «no vamos a engañarnos», también aporta su granito de arena y por ende a la «fidelización».

Por eso el gusto por el detalle y el sabor soriano llega a su restaurante, capitaneado por Carlos Aldea «y un gran equipo de cocina que hace fácil el trabajo de cualquier director». Palabras como «ilusión», «actitud» o «sobre todo gran persona» enmarcan a una apuesta gastronómica para que «el cliente perciba la calidad en lo cotidiano».

Por ello, en este 50 aniversario se presentará un postre basado en 1966 para que el paladar también celebre el cumpleaños. También un CD de música de los años 60 recordará a los más melómanos que hay cosas que no pasan de moda y a las que el tiempo les rejuvenece. Como al Parador de Soria, claro.

Enlace Diario de Soria: http://www.diariodesoria.es/noticias/soria/parador-sopla-50-velas-referente-turistico_59464.html

Foto: F.Santiago

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