Iván y Sancho Díez: «Nos falta todavía mucho por aprender»

Los medallistas en el Mundial de Corea regresaron con nueve metales

Dicen que todavía les queda mucho que aprender y algo de razón llevarán porque son los expertos, aunque la retahíla de medallas que se han traído del Mundial de Monociclismo celebrado en Ansan (Corea), nueve en total entre las generales y por categoría, podrían decir algo bien distinto. Iván y Sancho Díez, hermano mayor y pequeño respectivamente, forman LocoWheel y son los referentes de esta disciplina en Soria. Un deporte que descubrieron hace apenas tres años y con el que después de una exhaustiva preparación para esta gran cita internacional, se reservarán un merecido descanso para volver a disfrutar de la provincia a una rueda.

Pregunta.- ¿Cómo pasasteis por la aduana con tantos metales?
Respuesta Iván: Pues la verdad es que tuvimos problemas para salir de allí. Nos pararon y yo llevaba un termo en la mochila y creía que me paraban por eso, pero luego nos dijeron que llevaba mucho metal y no caía en las medallas. Hasta que me hicieron sacarlas, me preguntaron que de dónde veníamos y ya nos dejaron pasar… ¡Y menos mal porque yo ya pensaba que después de todo ya nos volvíamos sin nada!
P.- Ya habíais estado en dos competiciones internacionales antes. ¿Qué tal esta tercera experiencia?
R. I.- Hemos estado en dos: la de San Sebastián, que nos inició en la competición, y el año pasado estuvimos en Holanda, que se hizo otra a nivel europeo. Y la verdad es que como experiencia muy buena, aunque mucho, mucho calor.P.- Incluso tuvisteis algún problema con las altas temperatura, ¿no?
Respuesta Sancho.- Sí, sí. En la primera me dio una buena pájara. Era de 10 kilómetros e iba con rueda pequeña en la categoría estándar y en el kilómetro cinco o seis me pegó una pájara. Y, claro, porque llevas todo el año entrenando, estás en un Mundial y te dices que tiene que acabar… P.- Y la acabaste.
R. S.- Sí, me quedé cuarto, a 10 segundos del tercero, pero vamos, no daba más. Según llegué igual estuvimos 10 o 15 minutos trayéndome agua y comida.
P.- ¿Érais los únicos españoles?
R. I.- Había otro más, lo que pasa es que al no haber federación en España se apuntó como País Vasco. Entonces no era considerado ni como español, lo que me parece una vergüenza. Y por eso estamos luchando, por tener federación y que realmente la política no llegue al deporte.
P.- Al margen de ello, en el monociclismo sus practicantes son casi como una familia. Incluso tuvisteis la ayuda de algún contrincante para poder seguir compitiendo.
R. S.- Sí, fue en la carrera de 42 kilómetros. El Ayuntamiento quitó el apoyo en el último momento, no cerraron el circuito –algo que nunca se plantearía en España– y lo metieron por carriles bici en horario laboral. Así que la gente iba a trabajar y no sabía ni que había carrera.
P.- ¿Y que pasó?
R. S.- Pues me venía un patinete por mi carril, fui a esquivarlo, se me fue un pie y me fui al suelo. Y según me caí yo el del patinete se llevó por delante mi monociclo y me dejó la llanta completamente doblada.
P.- Menudo golpe. Aunque acabaste.
R. S.- Acabé con la llanta completamente doblada y al final un chico, que es el que ganó, me arregló la rueda para poder competir al día siguiente en la siguiente prueba.
P.- ¿En cuántas pruebas habéis competido en total?
R. I.- En total en siete. Tres de asfalto y cuatro de montaña.
P.- ¿Alguna vez habíais tenido tantas pruebas seguidas?
R. S.- Nunca lo habíamos hecho. Además coincidió que nos pusieron casi todas las que competíamos nosotros en la segunda semana. Tuvimos en cinco días cinco pruebas y además las de más kilómetros. Para acabar con la 100.
P.- Un buen cierre.
R. I.- Realmente nos habíamos centrado siempre en la montaña, pero en Holanda nos dimos cuenta de que podíamos ser buenos en carretera y este año tiramos la casa por la ventana y nos centramos en la carretera, a ver qué pasaba. Pero claro, la montaña es lo nuestro… Así que al final es una burrada, pero los resultados no fueron malos y el año que viene habrá que volvérselo a plantear.
P.- Os venís con ocho medallas Iván y una Sancho. ¿El balance es el que esperabais?
R. I. Yo esperaba estar compitiendo arriba. Y creo que el punto clave para mí fue la primera, que como ya cogí medalla después entras relajado al resto de carreras y eso es lo que me ha permitido hacer un poco más el papel. Que yo me esperaba que fuese bueno, pero no tan bueno. Y eso que me quedo con un mal sabor de boca por no tener un primer puesto de la general…
R. S.- (Interrumpe) Si, bueno, eso es gracioso, porque se iba llevando medallas y en todas salía más cabreado que yo de la carrera… (Se ríe)
R. I.- Pero bueno, luego me supo también muy malo que en la de 100 kilómetros, yo quería ir a por el récord de la prueba. Y lo conseguí. Bajé siete minutos el récord de la prueba, pero fui tercero. El primero me sacó un minuto y cuarenta segundos. Y, claro, después de todo el año preparando esta prueba, conseguir el récord y que te ganen dos personas…
P.- Dicen que es peor la plata, por eso de ser el primer perdedor.
R. I.- Bueno, bueno, el que sabe malo realmente es el cuarto.
R. S.- Sí, todos los míos. (Se ríen)
R. I.- Es que una vez que coges podio, cuanto más arriba, mejor. Aunque hay que decir que el que ganó fue todo el rato el mismo, Martín Charrier, un chico que lleva 14 años y era superior.
R. S.- Sí, el que me arregló la rueda. ¡Si es que encima no te puede ni caer mal! Además le regalamos una camiseta y en el último podio subió con ella.
P.-En tu caso, Sancho. ¿Fue lo que esperabas?
R. I.- Yo me iba cabreado también de todas las pruebas. Tuve muy mala suerte porque en la de 10 kilómetros me quedé a 10 segundos del podio. En la de 42 me caí y fui con la llanta doblada y me metí quinto o sexto de la general. Y luego en la de 100 ya bien, me quedé tercero de categoría.
P.- ¿Y ahora que queda?
R. S.- Ahora de descanso, por lo menos, hasta que tengamos vacaciones del trabajo.
R. I.- Cuando te preparas una prueba tienes que estar muy concentrado, hacer los entrenamientos como están planificados… y al final lo que haces es más entrenar que disfrutar. Yo creo que ahora nos toca una etapa de disfrutar de los parajes de Soria. Tenemos ganas de hacer alguna salida, como la del Cañón del Río Lobos. Y luego ya empezar con la cabeza en los europeos del año que viene y en cosas que hemos visto este año que hay que ir cambiando.
P- ¿Qué cosas tenéis que cambiar?
R. I.- Por ejemplo, en mi caso, en la de 42 kilómetros íbamos luchando el primero y yo y él llevaba calas y el acople más aerodinámico. Entre las dos cosas hizo que con el viento en contra me pudiese atacar. Así que el objetivo es meterle calas y, como no descarto ningún golpe, cuanto antes mejor.
P.- Además es que aquí en España tenéis pocas opciones para competir. 
R. I.- Sí, en otros países hay carreras como aquí las de correr, todos los fines de semana. Entonces ahí tenemos una desventaja muy grande. Y también una diferencia muy grande respecto a los años que la gente lleva compitiendo. Este chico, por ejemplo, me dijo que le había costado quitarse el miedo a las calas cinco años y yo, claro, solo llevo montando tres, así que… En fin, que nos falta todavía mucho por aprender dentro de estos resultados. Y hay muchas cosas que hay que ir cambiando y que al final son las que marcan las diferencias de un primer peldaño al tercero.
P.- Lo que sí que ha cambiado mucho es el apoyo que habéis recibido.
R. I.- Ha sido brutal, tanto en apoyo por patrocinadores, que casi ha servido para pagarnos el viaje, como de la gente en general. La mentalidad de Soria ya ha cambiado. El monociclo ya no es concebido como algo del circo, ya es deporte y lo de salir a pruebas de ciclismo también nos ha ayudado mucho y hay mucha gente incluso de fuera de la provincia que nos sigue y que nos apoya.
R. S.- Y Carmelo con las recaudación con las chapas. Ha estado allí a tope, parecía nuestro entrenador. También tenemos mucho que agradecer a la familia, que han estado apoyándonos.
P.- También hicisteis un pequeño curso de iniciación. ¿Lo vais a repetir?
R. I.- Lo hicimos en La Nave de Ocio y Deporte y es posible que se pueda repetir durante todo el invierno un día por semana para intentar que crezca un poco esto. Y no ya tanto para hacerlo en un sitio cerrado, sino un poco con la mentalidad de que la gente aprenda a disfrutar de este deporte en el aire libre.

Enlace: http://www.heraldodiariodesoria.es/noticias/deportes/ivan-sancho-diez-nos-falta-todavia-mucho-aprender_115577.html

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