Un deterioro «imparable» pone en riesgo la «integridad» de las pinturas de San Saturio

La alta humedad, las vegetaciones o la falta de ventilación acentúan la degradación del conjunto

Las escenas de la vida de San Saturio y las representaciones de ermitaños en la capilla del patrón se difuminan, agrietan y pierden materiales de asiento. Es algo que cualquier visitante puede comprobar en una visita a la ermita junto al Duero y que de manera dramática quedó de manifiesto en 2014, cuando un desprendimiento dejó un considerable boquete en los frescos que a comienzos del XVIII pintó Juan Zapata. Como ya hizo hace unos años en relación a la muralla, la Asociación de Amigos del Museo Numantino ha realizado un completo informe en el que analiza la situación de esta parte del patrimonio soriano y los males que amenazan las pinturas. La entidad avisa de un «imparable proceso de degradación» y considera que peligra la «propia integridad del soporte mural pictórico». Es decir, el mortero que asienta los colores y que puede desplomarse como ya sucedió hace años. De hecho, a menor escala siguen produciéndose mermas en el estuco.


La Asociación estima que es necesario realizar un estudio técnico que identifique los problemas, una base para efectuar un diagnóstico del que deriven las «posibilidades rehabilitadoras o restauradoras». Su trabajo tiene como propósito «concienciar» a la sociedad soriana y a las instituciones pertinentes sobre la situación y reclamar medidas a estas últimas: el Cabildo de San Pedro, como propietario; el Consistorio, «que colabora en el mantenimiento y conservación de la ermita a través de un copatronato»; y la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta, dada la competencia de la Comunidad Autónoma en la materia.


A falta de un análisis científico como el que solicita, la Asociación identifica algunos de los factores que han podido contribuir a su deterioro o acelerarlo. Incluso apunta a «una serie de intervenciones restauradoras previas, que a falta de un estudio integral, parece que no han sido las más convenientes». Se refiere la entidad a la sustitución de cubiertas que se llevó a cabo a partir de 2004 y el cambio de la «antiquísima instalación eléctrica», que supuso la disposición de iluminación led. Sin duda actuaciones hechas «bienintencionadamente», pero que a juicio de la Asociación pueden haber intervenido en el paulatino daño. La entidad habla de un «desgaste que será irreversible de no actuar en consecuencia».


La última restauración del conjunto de Zapata se ejecutó en 1977, a cargo del profesor Francisco Núñez de Celis y sus alumnos de la Escuela de Restauración de Bellas Artes. Pero desde entonces «los frescos han perdido nitidez, contraste, o se han oscurecido, hasta llegar a dificultar la percepción adecuada de las escenas que pintó Zapata, resultando en algunos casos imágenes toscas, apagadas y tan poco diferenciadas con el fondo que ya no producen esa sensación de profundidad casi tridimensional que, sin duda, les dio el pintor». Zapata, explica la Asociación, era «un buen fresquista, buen conocedor de las técnicas de la pintura mural de su época y con gran dominio de las perspectivas fingidas, del volumen y del color».


Los Amigos del Museo Numantino no han podido encontrar el informe técnico de Núñez de Celis, pero apuntan a que su trabajo pudo consistir en «la limpieza física y probablemente química del hollín que ocultaba los frescos, procedente de las velas que los devotos colocaban al santo». Más allá de esta labor y la degradación desde entonces, la Asociación pone el acento en las obras posteriores para asegurar la conservación del edificio y sus condiciones de contemplación interior: el arreglo de cubiertas y las luces. Especialmente lo relacionado con la techumbre parece estar detrás de que el daño se acentúe. Y esto entronca con el que a juicio de la entidad es el gran problema: la humedad de la capilla del santo y su falta de ventilación.


Aquello resolvió, por una parte, las «filtraciones importantes de agua de lluvia», si bien «algunos arreglos tan aparentemente necesarios y banales como la sustitución de un cristal roto de la linterna de la cúpula» han contribuido a «acelerar la degradación de los frescos, evitando la ventilación». La humedad y la falta de aireación son para la Asociación factores principales de que las pinturas se estén diluyendo y que los materiales de soporte se degraden. «Durante los meses invernales, especialmente en época de lluvias y nieves abundantes, la humedad ambiental en la capilla debe ser superior al 90%, pues es objetivable el hecho de que la humedad es palpable en la ropa y en las manos», señala el informe. Al cierre de la linterna hay que añadir que una parte de la capilla «no dispone de tejado pues está ocupado por un saliente de piedra caliza». Una roca «permeable», que «curiosamente coincide» con el desprendimiento de 2014. Al deterioro también estarían contribuyendo la vegetación, la hiedra del exterior de la capilla, lo que se correspondería con los desperfectos de la pintura con la falsa puerta del santero. Sin contar con la inevitable dureza del clima, que causa «fuertes contrastes de temperatura» que tensionan los muros, también habría que señalar los efectos de los flashes fotográficos. Limitados a las bodas, los visitantes no siempre cumplen con la prohibición. Como factor de daño, la Asociación no está segura de si la nueva iluminación led lo es pero, «casualidad o no», al poco tiempo «comenzaron a evidenciarse los primeros desprendimientos».


Mientras llega la indagación oficial y sus propuestas, los Amigos del Museo Numantino proponen una serie de «medidas paliativas que deceleren la degradación del conjunto». Así, mejorar la ventilación abriendo la linterna (sin que entren pájaros o lluvia) o reparando la puerta principal de la capilla. Restringir flashes, desbrozar la hiedra o determinar los niveles adecuados de humedad y temperatura, de manera que pue dan ser reproducidos mediante sistemas calefactores o deshumificadores.

http://www.heraldodiariodesoria.es/noticias/soria/deterioro-imparable-pone-riesgo-integridad-pinturas-san-saturio_139212.html

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