Un diamante por pulir

El olvegueño Diego Múzquiz pertenece a la cantera del Estudiantes y hace unas semanas jugaba su primer partido con el cadete B ante el eterno rival: el Real Madrid / En diciembre cumplirá 14 años, mide 1,97 y todo apunta a que superará de largo los dos metros

De casta le viene al galgo. Este refrán se podría aplicar perfectamente al joven Diego Múzquiz, un olvegueño que el próximo mes de diciembre cumplirá 14 años y que con 1,97 de altura pertenece a la prolífica cantera del Estudiantes. Su primer partido defendiendo los colores del cadete B de los del Ramiro de Maeztu fue hace un par de semanas ante el eterno rival de la capital de España: el Real Madrid. Un estreno para recordar.

Diego está metido en el mundo del baloncesto casi por casualidad, aunque más que por el azar fue por la inquietud de su padre José Antonio, jugador de baloncesto en sus años mozos y que veía en su hijo un potencial importante para el deporte de la canasta. «Siempre había jugado al fútbol en Ólvega y nunca al baloncesto. Vi que con la estatura de Diego había que mirar otras cosas», comentaba el cabeza de familia de los Múzquiz.

José Antonio, natural de Calahorra e ingeniero desde 2003 en una empresa instalada en Ólvega, no pasaba por alto las cualidades físicas de su hijo y ni corto ni perezoso se metió en internet para seguir programas de operación altura de varios clubes de la geografía española. «Nos apuntamos en los programas del Estudiantes y del Madrid y los dos equipos seleccionaron a Diego», señalaba.

Las pruebas en el Real Madrid no las pudo hacer por cuestión de agenda y de calendario, pero en el Estudiantes Diego sí que llamo la atención. «Les gustó por su capacidad física, por su agilidad y por su coordinación», recordaba el padre, quien recalcaba que a pesar de que su hijo se estrenaba en el basket el potencial era importante. Lo que se conoce como en el lenguaje coloquial como un diamante por pulir.

Y es el Estudiantes, una de las canteras de España con más prestigio y de la que han salido figuras nacionales e internacionales como Fernando Martín, Alberto Herreros, Antúnez, Felipe Reyes, Azofra y un largo etcétera, el que se encargará de pulir a esta joya olvegueña que por las estimaciones superará con un importante margen los dos metros de altura.

Diego Múzquiz ya es un jugador más del cadete B del Estudiantes, aunque para su formación, por ser su primera incursión en este deporte, compaginará los entrenos con el cadete C. Lunes, miércoles, viernes y sábados son los días de entrenamiento de los canteranos estudiantiles. Sin embargo, los padres de Diego –su madre Montse es profesora en Ólvega- han llegado a un acuerdo tácito con el Estudiantes para que su hijo continúe en el seno de la familia en la localidad olvegueña. De esta forma, el joven se traslada los viernes a Madrid para realizar unos cuantos entrenamientos intensivos y jugar el domingo el partido. Un esfuerzo para el chaval y para la familia. «Va a ser un año muy duro para todos», reconoce José Antonio, «aunque merece la pena», añadía.

De lunes a viernes Diego y José Antonio entrenan por su cuenta en Ólvega y de momento lo tienen que hacer al aire libre. «Hemos pedido al Ayuntamiento que nos ponga una canasta en un recinto interior», apuntaba José Antonio la semana pasada. El Consistorio olvegueño ha estado diligente y las canastas en un recinto a cubierto ya son una realidad. La familia Múzquiz la completa el hermano mayor Jorge, que tiene en la natación a su deporte preferido.

Diego Múzquiz tiene mucho que aprender en cuanto a conocimientos tácticos y técnicos del baloncesto, aunque la materia prima salta a la vista con casi dos metros de adolescente. En el Estudiantes han visto en el olvegueño un valor a largo plazo. El potencial es indudable y ahora queda por delante un trabajo de formación exigente y minucioso.

El director de la cantera del Estudiantes destaca sus «aptitudes físicas»

Íñigo de la Villa es el director de la cantera del Estudiantes y por lo tanto buen conocedor que los jugadores jóvenes que están trabajando en el club. A Diego Múzquiz lo conoce a la perfección y cuando se le pregunta por una valoración sobre el olvegueño asegura que «es un chico con unas buenas aptitudes físicas y con una gran coordinación. Creemos desde el club que es un jugador que puede tener futuro y recorrido en el mundo del baloncesto». Eso sí, De la Villa no regala los oídos a nadie e insiste en el trabajo y en la seriedad para llegar lejos en el baloncesto y en cualquier deporte. El técnico también se refería a la actitud de Diego en cada entrenamiento. «El chaval tiene muchas ganas de aprender y lo demuestra cada día que entrena con nosotros. Es un chico que está muy implicado». De la Villa, sin embargo, rehuía comparar al olvegueño con algún jugador profesional que hubiera tenido a sus órdenes en el pasado. «Cada uno es como es y de nada vale comparar con uno o con otro. Lo verdaderamente importante es que Diego se siga desarrollando, primero como persona y después como jugador de baloncesto».

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